El Señor es mi fuerza y mi cántico; él es mi salvación.
Él es mi Dios, y lo alabaré; es el Dios de mi padre, y lo enalteceré.
(Éxodo 15:2)
¿Quién como tú, oh SEÑOR, entre los dioses? ¿Quién como tú, majestuoso en santidad, temible en hazañas dignas de alabanza, hacedor de maravillas?
(Éxodo 15:11)
¡Dios ha hecho tanto por nosotros! Es por su gracia y amor que estamos hoy aquí. Pero muchas veces, con el trajín de la vida y los problemas que nos asechan, dejamos de reconocer las constantes muestras de amor que nos da y nos enfocamos en todo lo que va mal o lo que necesitamos.
A Dios le gusta que acudamos a él con confianza, pidiendo su ayuda en medio de nuestras dificultades. Pero debemos recordar que, aunque haya problemas, Dios sigue siendo bueno, está con nosotros y es digno de nuestra alabanza. De hecho, dejar de lado nuestras quejas y concentrarnos en adorar a Dios, fortalece nuestro corazón, renueva nuestro espíritu y nos da ánimo para enfrentar los retos de la vida.
Por eso, toma unos minutos hoy para alabar a Dios de corazón y darle gracias por lo que ha hecho por ti. Recuerda las veces que te sostuvo, las puertas que abrió, la paz que te dio en medio de la tormenta y las lecciones que aprendiste en los momentos difíciles. Alábalo, porque en medio de todo, él ha sido Dios fiel, poderoso y cercano.
Levanta tus ojos al cielo y mira al Señor. Énfocate en él y dejarás de ver tus problemas como gigantes imposibles. Recordarás que sirves al Dios todopoderoso que te ama y cuida de ti. Su presencia te acompaña cada día, aun en los momentos más duros o inciertos y con él, podrás seguir adelante.
Decide hacer de la alabanza un hábito y no solo una reacción. Reconoce quién es Dios para ti: tu refugio, tu fortaleza, tu salvador y tu esperanza. Permite que tu corazón se llene de gratitud y que tus palabras glorifiquen su nombre. Al hacerlo, experimentarás cómo su paz guarda tu mente y su gozo renueva tus fuerzas para seguir adelante con confianza y fe.
Buenos días, piensa hoy sobre quién es Dios para ti y levanta un cántico de alabanza y adoración a él. Jesucristo te bendiga.
