Encomienda al SEÑOR tu camino; confía en él, y él hará.
(Salmo 37:5)
Hay momentos en nuestras vidas en los que avanzar no es verdadero progreso. Muchas veces queremos actuar rápido, resolver todo con nuestras propias fuerzas, pero nos olvidamos de consultar a Dios, quien realmente nos puede dar dirección. Escuchar la voz de Dios antes de dar cualquier paso es señal de sabiduría. Es en ese momento de oración que recibimos claridad y dirección para avanzar con seguridad, en el centro de su voluntad.
Detente un momento: detenerse no es rendirse. Es reconocer que necesitamos respirar, escuchar la voz de Dios y alinear nuestros pasos con los suyos. Cuando nos detenemos, dejamos de luchar con nuestras propias fuerzas y damos espacio para que el Señor nos dirija.
Ora: la oración es nuestro canal directo con el Padre. Es a través de la oración que encontramos paz, dirección y fuerza para continuar en la fe. Cuando oramos, liberamos nuestras cargas y recibimos sabiduría. No tomes decisiones importantes sin antes doblar las rodillas y buscar la guía del Espíritu Santo.
Avanza: después de detenerte y tomar tiempo para orar, es hora de ponerte en marcha. Sigue adelante con fe, con confianza, sabiendo que no estás solo. Dios va delante de ti, enderezando caminos torcidos, abriendo puertas y fortaleciendo tus manos. Avanza con valentía, aunque los vientos sean contrarios: el Señor es tu apoyo.
Recuerda que hay un tiempo para todo y el tiempo de Dios es perfecto. Cuando eliges detenerte, orar y luego seguir adelante, eliges confiar. Y el que confía en el Señor, nunca será avergonzado.
Sea cual sea el desafío que estés enfrentando hoy, haz una pausa, levanta tus ojos al cielo, habla con Dios y luego sigue adelante. Con él llegarás más lejos, con más propósito y en paz.
Avanza con tu fe puesta en Dios
Detente y escucha: antes de actuar, reduce la velocidad. Tranquiliza tu corazón, apaga el ruido que te rodea y busca discernimiento en Dios. La dirección correcta comienza cuando escuchamos atentamente al Espíritu.
Ora con fe: entrega tus planes a Dios con confianza. La oración conecta tu corazón con el cielo, trae paz y revela el camino correcto, incluso cuando todo a tu alrededor parece incierto.
Avanza con valentía: después de orar, comienza a avanzar con valentía. Dios va adelante preparando el camino. Incluso frente a los obstáculos, confía: no caminas solo. ¡Dios es fiel!
Para orar:
Señor, enséñame a detenerme antes de tomar decisiones, a buscar tu voz con fe y a avanzar confiando en tu dirección. Que nunca camine solo, sino guiado por tu voluntad. Amén.
Buenos días, En la Biblia, Dios dice que escuchará nuestras oraciones y nuestras súplicas. Busca a Dios y confía en sus promesas, porque el que cree en Él y ora, recibirá respuesta. ¡Dios oye nuestras oraciones! Jesucristo te bendiga en esta nueva semana que iniciamos hoy.
