marzo 18, 2026
Home » 12 años esperando un abrazo, madre e hijo se reencuentranDIF Córdoba lo hizo posible
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Doce años de ausencia no fueron suficientes para borrar el lazo de amor entre una madre y su hijo. Luisa guardó siempre la esperanza de volver a abrazar a Miguel Ángel, quien salió de casa siguiendo el sueño de una vida mejor, pero el destino lo llevó por caminos inesperados de tragedia y nostalgia, en los que parecía que nunca se volvería a encontrar con su familia. Hoy, ese momento que parecía imposible, fue logrado gracias al Sistema Municipal DIF de Córdoba.

Hace más de una década, Miguel Ángel decidió dejar atrás la pesca, su oficio en Temascal, y comenzó una travesía que lo llevó a distintos lugares de Oaxaca y Veracruz, trabajando en albañilería, pintura o cualquier otra oportunidad que se presentara, y hace dos años el deseo de perseguir el sueño americano terminó en tragedia, cuando, al viajar a bordo del tren y cruzar la ciudad de Córdoba, resbaló de “la Bestia de acero” y perdió la pierna.

A pesar de los años y la distancia, Miguel nunca dejó de pensar en su madre, pero ante la falta de recursos no sabía cómo volver a encontrarla. Fue entonces cuando el Sistema Municipal DIF de Córdoba apareció en su historia.

La presidenta del Sistema Municipal DIF, Carolina Mendívil de Alonso, y la directora del organismo, Elba Baeza Bonola lo conocieron y decidieron ir más allá de la asistencia social; al lado del equipo investigaron y buscaron a su familia, y en un acto de humanidad y en coordinación con el DIF Temascal lograron lo que parecía imposible.

El reencuentro se dio con un abrazo que cargaba 12 años de ausencia. “Me siento bien de haber encontrado a mi mamá”, dijo Miguel. Luisa, de 73 años, con el corazón contento, no soltaba su brazo y lo contemplaba con la mirada, reconociendo en él al hijo que extrañaba profundamente.

La presidenta del Sistema Municipal DIF, Carolina Mendívil de Alonso, resaltó que el amor de madre no conoce condiciones ni distancias. “Lo va a querer como sea, siempre. Es el amor más puro, y el DIF no los va a dejar solos; los vamos a apoyar”, afirmó.

Ahora, Miguel regresará a vivir con su madre. Ambos se acompañarán en esta nueva etapa, con la certeza de que aún hay tiempo para reconstruir lo que la vida interrumpió. Él confía en salir adelante: “las manos me sirven”.

Porque hay abrazos que no solo reencuentran, también sanan. Y este, después de 12 años, les devolvió algo más que la cercanía: les devolvió la esperanza.

En Córdoba la familia es primero

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