El que habita al abrigo del Altísimo
se acoge a la sombra del Todopoderoso.
(Salmo 91:1)
¿Vives consciente de la presencia de Dios en tu vida? El Señor nunca te abandona, está contigo en todo momento y en medio de cualquier situación. Si te sientes agobiado o ansioso por los problemas, puede que te hayas desconectado del Señor y te encuentres enfocado en las circunstancias. ¡Regresa al abrigo del Señor! Apóyate en él, recibe su amor y nuevas fuerzas para enfrentar este día. ¡No te arrepentirás!
¡Dios es mi salvación! Confiaré en él y no temeré. El Señor es mi fuerza, el Señor es mi canción; ¡él es mi salvación!
(Isaías 12:2)
Enfócate en el poder de Dios. Recibe de él nuevas fuerzas cada día al mantenerte en comunión con él. Recuerda lo que Dios ha hecho por ti y levanta canciones de alabanza y adoración ante él. No descuides tu relación con Dios: habla con él cada día, llévale tus preocupaciones y recibe todo lo que él te quiere dar para que enfrentes cada día tomado de su mano con firmeza.
No temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.
(Isaías 41:10)
Mantente abrigado a la sombra del Altísimo y vive cada día bajo su dirección. Con él, tu vida es mucho mejor.
Buenos días, Padre, ante ti pongo mis preocupaciones y necesidades. Gracias por tu fidelidad hasta el día de hoy y porque sé que seguirás obrando en mi vida. Confío en que seguirás proveyendo y supliendo lo que necesito. Jesucristo te bendice.
