Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos.
(Hebreos 4:12a)
¡Dios tiene la palabra perfecta para ti ahora mismo! No importa cuán grande sea el dolor, cuán profunda la duda o cuán fuerte la tormenta, él sabe exactamente qué decir para calmar tu corazón y renovar tu esperanza. La voz que creó los cielos y la tierra sigue hablando, y cuando él habla, todo cambia.
Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.
(Marcos 4:38b-39)
¿Cuántas veces te has sentido desorientado, impotente, como si caminaras en la oscuridad? En esos momentos, buscamos consejo, consuelo y soluciones, pero es en la Palabra de Dios donde encontramos la respuesta exacta, en la medida justa. Él no habla por casualidad. No calla por descuido. Dios habla en el momento oportuno, con la precisión que solo el Creador puede tener.
La Biblia está llena de momentos en los que una sola palabra de Dios lo cambió todo: «Sea la luz», y la luz se hizo. «Levántate», y el paralítico caminó. «No temas», y el miedo perdió su fuerza. La misma voz que calmó el mar aún resuena en las aguas turbulentas de tu vida.
Muchas veces, esperamos que Dios hable de forma espectacular, con señales notables, pero él susurra al corazón con ternura. A veces, una simple lectura de las Escrituras se convierte en respuesta y provisión. Un versículo, un sermón, una oración: Dios usa cualquier medio para llegar a ti.
No te rindas. No te detengas. Dios no te ha olvidado. Quizás estés cansado de esperar, pero ten la seguridad de que, en el momento oportuno, su palabra llegará, clara, viva y eficaz. Y traerá dirección, sanidad, restauración y paz.
Créeme: cuando todo parece perdido, Dios aún tiene algo que decir. Y su palabra nunca regresa vacía. Llega, transforma y cumple lo que prometió.
Confía. ¡Dios tiene la palabra perfecta para tu vida!
Buenos días, Dios está siempre atento a lo que te sucede, él cuida de ti con paciencia y con amor. ¡Él te ama tanto! Por eso, si te sientes preocupado o desanimado, confía en Dios, él te ayudará. Jesucristo te bendiga
