Del hombre son los planes del corazón, pero del SEÑOR es la respuesta de la lengua.
(Proverbios 16:1)
La vida no es fácil, es cierto. A menudo nos sentimos tentados a pensar que todo está perdido. Las circunstancias, los diagnósticos, las puertas cerradas, los no que recibimos… Todo eso puede parecer definitivo. Pero la verdad es que Dios tiene la última palabra en tu vida.
Quizás hayas escuchado que no hay salida, que no hay solución, que tu futuro está comprometido. Pero el Señor, que creó los cielos y la tierra, es experto en revertir historias y transformar escenarios imposibles. Él no depende de las circunstancias. Dios es soberano y fiel para cumplir con todo lo que ha prometido.
¿Cuántas veces vemos en la Biblia historias donde todo parecía haber terminado? José fue vendido por sus hermanos, encarcelado injustamente, olvidado en la prisión, pero Dios tuvo la última palabra. Se convirtió en gobernador de Egipto. Lázaro llevaba muerto cuatro días, pero Jesús vino y lo llamó. Cuando todos decían “se acabó”, Dios dijo: “todavía no he terminado”.
No importa lo que otros hayan dicho de ti, ni siquiera lo que tu mente haya estado repitiendo. Si Dios dijo que lo haría, él lo hará. Aunque tarde, su palabra no vuelve vacía. Aguanta, persevera, confía. Tu historia está en manos de aquel que nunca pierde el control.
No permitas que el miedo o la ansiedad tomen el lugar de la fe. Dios está trabajando a tu favor, su silencio no es ausencia. Es preparación. Créelo, la última palabra sobre tu vida no la tiene el médico, ni el jefe, ni el banco, ni la sociedad. La última palabra viene de Dios y su palabra ¡es de victoria!
Buenos días, no te desanimes, ¡Dios no se ha olvidado de ti! Jesucristo te ama y te bendice.
